El Corán termina con tres suras muy breves. Juntas no llegan a quince versículos, pero no hay musulmán que no las sepa de memoria: se recitan por la mañana, por la noche y antes de dormir, como un escudo. Son la sura de la Sinceridad, la del Alba y la de los Hombres.
Índice
Las tres del final
Son las suras 112, 113 y 114, las tres últimas del Corán. A las dos últimas, al-FalaqالفلقSura 113, del Alba: refugio contra los males de fuera.Ver ficha y al-NāsالناسSura 114, de los Hombres, la última del Corán: refugio contra el susurro interior.Ver ficha, se las llama al-muʿawwiḏatānالمعوذتان«Las dos del refugio»: las suras 113 y 114.Ver ficha (المعوذتان), «las dos del refugio», porque las dos empiezan igual: «Di: me refugio…». La primera, al-IjlāṣالإخلاصSura 112, de la Sinceridad: la unicidad de Allāh en cuatro aleyas.Ver ficha, las acompaña siempre.
La costumbre viene del propio Profeta. Según cuenta su esposa ʿĀʾišaعائشةEsposa del Profeta e hija de Abū Bakr, gran transmisora de ḥadīṯ (m. 678).Ver ficha (عائشة) en un ḥadīṯحديثDicho o hecho transmitido del Profeta.Ver ficha recogido por al-BujārīالبخاريRecopilador de ḥadīṯ (m. 870), autor del Ṣaḥīḥ, la colección más respetada.Ver ficha, cada noche, antes de dormir, juntaba las manos, soplaba en ellas, recitaba las tres suras y se las pasaba por el cuerpo, empezando por la cabeza y la cara. Lo hacía tres veces.
Al-Ijlāṣ: la sinceridad
قُلْ هُوَ اللَّهُ أَحَدٌ
اللَّهُ الصَّمَدُ
لَمْ يَلِدْ وَلَمْ يُولَدْ
وَلَمْ يَكُن لَّهُ كُفُوًا أَحَدٌ
Qul huwa llāhu aḥad.
Allāhu ṣ-ṣamadالصمدEl Eterno, el que se basta a sí mismo; nombre de Allāh.Ver ficha.
Lam yalid wa-lam yūlad.
Wa-lam yakun lahu kufuwan aḥad.
Di: «Él, AllāhاللهEl cumplimiento de las cosas.Ver ficha, es Uno.
AllāhاللهEl cumplimiento de las cosas.Ver ficha, el Eterno, que a todo basta.
No ha engendrado ni ha sido engendrado.
Y no hay nadie que se le iguale».
La tradición cuenta que unos interlocutores le pidieron al Profeta que les describiera a su Señor: de quién descendía, de qué estaba hecho. Esta sura es la respuesta, y no puede ser más tajante. AllāhاللهEl cumplimiento de las cosas.Ver ficha es Aḥad, Uno; es al-ṢamadالصمدEl Eterno, el que se basta a sí mismo; nombre de Allāh.Ver ficha, el que no necesita nada y al que todo necesita; no tiene padres ni hijos, y nada se le parece.
Curiosamente, la palabra ijlāṣإخلاصPureza de intención: obrar solo por Allāh.Ver ficha (إخلاص) no aparece en la sura. Se le dio ese nombre porque «purifica» la fe: quien la entiende, entiende el tawḥīdتوحيدLa unicidad de Allāh.Ver ficha, la unicidad de AllāhاللهEl cumplimiento de las cosas.Ver ficha, sin mezcla. Por eso también se la llama sūrat al-TawḥīdتوحيدLa unicidad de Allāh.Ver ficha.
Un ḥadīṯحديثDicho o hecho transmitido del Profeta.Ver ficha de al-BujārīالبخاريRecopilador de ḥadīṯ (m. 870), autor del Ṣaḥīḥ, la colección más respetada.Ver ficha afirma que «equivale a un tercio del Corán». Los sabios lo explican así: el Corán habla de tres grandes cosas, las leyes, las historias y el propio AllāhاللهEl cumplimiento de las cosas.Ver ficha, y esta sura contiene la tercera entera.
Al-Falaq: el alba
قُلْ أَعُوذُ بِرَبِّ الْفَلَقِ
مِن شَرِّ مَا خَلَقَ
وَمِن شَرِّ غَاسِقٍ إِذَا وَقَبَ
وَمِن شَرِّ النَّفَّاثَاتِ فِي الْعُقَدِ
وَمِن شَرِّ حَاسِدٍ إِذَا حَسَدَ
Qul aʿūḏu bi-rabbi l-falaq.
Min šarri mā jalaq.
Wa-min šarri gāsiqin iḏā waqab.
Wa-min šarri n-naffāṯāti fī l-ʿuqad.
Wa-min šarri ḥāsidin iḏā ḥasad.
Di: «Me refugio en el Señor del alba
del mal de lo que ha creado,
del mal de la oscuridad cuando se extiende,
del mal de las que soplan en los nudos,
y del mal del envidioso cuando envidia».
Falaq (فلق) es el alba, pero literalmente es «lo que se hiende»: la luz que parte en dos la noche. La sura empieza buscando refugio en el Señor de esa luz, y luego enumera los peligros de fuera: la noche que cae, la hechicería, simbolizada por las que soplan sobre los nudos, y la envidia.
Al-Nās: los hombres
قُلْ أَعُوذُ بِرَبِّ النَّاسِ
مَلِكِ النَّاسِ
إِلَٰهِ النَّاسِ
مِن شَرِّ الْوَسْوَاسِ الْخَنَّاسِ
الَّذِي يُوَسْوِسُ فِي صُدُورِ النَّاسِ
مِنَ الْجِنَّةِ وَالنَّاسِ
Qul aʿūḏu bi-rabbi n-nās.
Maliki n-nās.
Ilāhi n-nās.
Min šarri l-waswāsi l-jannās.
Allaḏī yuwaswisu fī ṣudūri n-nās.
Mina l-ŷinnati wa-n-nās.
Di: «Me refugio en el Señor de los hombres,
el Rey de los hombres,
la Divinidad de los hombres,
del mal del que susurra y se esconde,
del que susurra en el pecho de los hombres,
sea de los genios o de los hombres».
La última sura del Corán repite la palabra nās (ناس), «los hombres», cinco veces. Y nombra a AllāhاللهEl cumplimiento de las cosas.Ver ficha de tres maneras, de más cerca a más alto: Señor, Rey y Divinidad. Esta vez el peligro no viene de fuera, sino de dentro: el waswāsوسواسEl susurro que tienta en el interior.Ver ficha (وسواس), el susurro que se mete en el pecho y se esconde en cuanto uno se acuerda de AllāhاللهEl cumplimiento de las cosas.Ver ficha.
Los maestros sufíes, tan atentos a las jawāṭirخاطرOcurrencia que surge en el corazón.Ver ficha, las ocurrencias que cruzan el corazón, vieron aquí la descripción exacta de su combate diario: distinguir lo que susurra la nafsنفسEl alma o el ego, con sus deseos.Ver ficha de lo que viene de lo alto.
Abrir y cerrar
Hay una simetría muy bella en el libro. El Corán se abre con la Fātiḥaالفاتحة«La que abre»: primera sura del Corán, recitada en cada unidad de la oración.Ver ficha, una alabanza y una petición de guía, y se cierra con estas tres suras, una confesión de unicidad y dos peticiones de refugio. La primera palabra de la Fātiḥaالفاتحة«La que abre»: primera sura del Corán, recitada en cada unidad de la oración.Ver ficha, después de la basmalaبسملةLa fórmula «En el nombre de Allāh, el Compasivo, el Misericordioso».Ver ficha, es la alabanza a AllāhاللهEl cumplimiento de las cosas.Ver ficha; la última palabra del Corán es al-nāsالناسSura 114, de los Hombres, la última del Corán: refugio contra el susurro interior.Ver ficha, los hombres. Entre AllāhاللهEl cumplimiento de las cosas.Ver ficha y los hombres cabe todo el libro.
Una nota de historia: se cuenta que Ibn Masʿūdابن مسعودCompañero del Profeta (m. h. 653), gran conocedor del Corán.Ver ficha (ابن مسعود), uno de los grandes compañeros del Profeta, no copiaba las dos suras del refugio en su ejemplar, porque las tenía por fórmulas de protección más que por parte del libro. La comunidad, sin embargo, las incluyó desde el principio, y así figuran en todos los coranes.
Fuentes
- Corán 112, 113 y 114, texto según la edición de Medina, lectura de Ḥafṣ.
- Ḥadīṯ de las tres suras antes de dormir, Ṣaḥīḥ de al-Bujārī, n.º 5017.
- Ḥadīṯ de al-Ijlāṣ como un tercio del Corán, Ṣaḥīḥ de al-Bujārī, n.º 5013.