Ibn Masarra, el retirado de la sierra

Mucho antes de que Almería tuviera sus maestros sufíes, un cordobés se retiró a una ermita de la sierra con un puñado de discípulos para pensar en Allāh a su manera. Le llamaron hereje, sus libros se perdieron durante mil años y hoy se le considera uno de los primeros pensadores de al-Ándalus.

Un padre, una biblioteca y una deuda

Muḥammad ibn ʿAbdعبدSiervo de Allāh.Ver ficha AllāhاللهEl cumplimiento de las cosas.Ver ficha ibn Masarraابن مسرةMístico cordobés (m. 931), retirado en la sierra; precursor de la mística andalusí.Ver ficha (محمد بن عبد الله بن مسرة) nació en Córdoba el 19 de abril del año 883, según el biógrafo andalusí Ibn al-Faraḍī (ابن الفرضي). Su familia era de origen mawlà (مولى), es decir, clientes bajo la protección de un linaje árabe. Al-Ándalus era todavía un emirato, y faltaban casi cincuenta años para el califato.

Su padre, ʿAbdعبدSiervo de Allāh.Ver ficha AllāhاللهEl cumplimiento de las cosas.Ver ficha, era comerciante y un respetado transmisor de hadices. Viajó dos veces a Oriente, y en Basora se relacionó con círculos de teólogos que defendían el libre albedrío, ideas que los alfaquíes cordobeses miraban con muy malos ojos. Fue él quien educó al hijo en la teología y en la vida devota. Pero los negocios le fueron mal: agobiado por las deudas, se marchó de al-Ándalus, dejó al muchacho todos sus libros y murió en La Meca en el año 899. Ibn Masarraابن مسرةMístico cordobés (m. 931), retirado en la sierra; precursor de la mística andalusí.Ver ficha tenía entonces diecisiete años.

El joven siguió estudiando en Córdoba con Muḥammad ibn Waḍḍāḥ (محمد بن وضاح), uno de los grandes juristas malikíes de al-Ándalus, que había traído de Oriente la práctica del ascetismo.

El Serrano

Hacia los años 912 a 914, con unos treinta años, los biógrafos ya nos lo presentan rodeado de discípulos, venidos sobre todo de Córdoba y de Toledo, en una finca de su propiedad en las estribaciones de la sierra de Córdoba. Por esa vida retirada se le llamó al-Ŷabalī (الجبلي), «el Serrano». Era una comunidad unida por la ṣuḥbaصحبةCompañía espiritual: el trato entre quienes recorren juntos el camino sufí.Ver ficha (صحبة), la «compañía espiritual», una de las formas más antiguas de la vida sufí: no un convento ni una cofradía, sino amigos que buscan juntos el mismo camino.

En algún momento que no conocemos con exactitud, peregrinó a La Meca acompañado de algunos discípulos. Asín Palacios pensaba que lo hizo para huir de las sospechas de los alfaquíes. Por el camino se detuvo en Kairuán (القيروان), donde asistió a las clases de un alfaquí malikí.

La casita de Medina

En La Meca conoció al sufí Abū Saʿīd ibn al-Aʿrābī (أبو سعيد ابن الأعرابي), discípulo de al-ŶunaydالجنيدMaestro de Bagdad (m. 910), cabeza del sufismo «sobrio» y fiel a la ley religiosa.Ver ficha. Allí recibió también, quizá de sus discípulos, la enseñanza de dos grandes sufíes famosos por su ciencia de las letras: el egipcio Ḏū l-Nūn al-Miṣrīذو النون المصريSufí egipcio (m. 861), uno de los grandes maestros de los primeros tiempos.Ver ficha (ذو النون المصري) y Sahl al-Tustarīسهل التستريSufí persa (m. 896), autor de un célebre comentario místico del Corán.Ver ficha (سهل التستري). Ibn Masarraابن مسرةMístico cordobés (m. 931), retirado en la sierra; precursor de la mística andalusí.Ver ficha los cita una y otra vez en sus libros.

De esa estancia nos ha llegado una escena muy hermosa, contada por uno de sus compañeros de viaje, Ibn al-Madīnī. En Medina, Ibn Masarraابن مسرةMístico cordobés (m. 931), retirado en la sierra; precursor de la mística andalusí.Ver ficha visitaba uno por uno los lugares relacionados con el Profeta. Le enseñaron la casita de Māriya, madre de su hijo Ibrāhīm, una casa pequeña rodeada de jardines. Ibn Masarraابن مسرةMístico cordobés (m. 931), retirado en la sierra; precursor de la mística andalusí.Ver ficha rezó en todas sus habitaciones y después, en silencio, se puso a medir a palmos uno de los dos cuartitos de la terraza. Años más tarde, ya en Córdoba, el discípulo le preguntó por qué lo había hecho, y él le respondió que había construido su celda de la sierra con las mismas medidas, «sin añadir ni quitar».

El regreso

No sabemos cuándo volvió, pero se supone que fue ya en tiempos de ʿAbdعبدSiervo de Allāh.Ver ficha al-RaḥmānالرحمنEl Compasivo: la misericordia de Allāh que abarca toda la creación.Ver ficha III (عبد الرحمن الثالث), que subió al trono en el 912. A partir de entonces, según las fuentes, pudo enseñar tranquilo en su sierra. Asín creía que guardaba sus ideas más atrevidas para un círculo de íntimos, pero hoy los especialistas lo ven más como un maestro sufí que como el jefe de una secta secreta.

Lo que nadie discutía era su elocuencia. El historiador Ibn Ḥayyān (ابن حيان) escribió que, «con su dulzura de expresión, solidez dialéctica, penetración exacta de los conceptos y variados conocimientos, arrebataba las mentes».

Era muy exigente con sus escritos: no dejaba copiar ninguno hasta haberlo corregido durante un año entero. Uno de sus discípulos, Ḥayy ibn ʿAbdعبدSiervo de Allāh.Ver ficha al-MalikالملكEl Rey: nombre de Allāh.Ver ficha, tenía tanta impaciencia por leerlos que se las ingenió para sacar una copia a escondidas.

Una muerte tranquila

Se ha dicho muchas veces que sus libros ardieron en la hoguera. Asín Palacios, que repasó las fuentes árabes, no encontró ninguna prueba de que eso ocurriera en vida del autor. Lo que sí dicen los biógrafos es que murió de muerte natural, en su finca de la sierra y rodeado de sus discípulos. Era el 19 de octubre del año 931, y tenía cincuenta años y tres meses.

Asín lo resumió así:

«Lejos de acabar sus días bajo el peso de infamante excomunión canónica, parece que el respeto de los enemigos y la veneración de sus secuaces le acompañaron hasta el sepulcro.»

Murieron aquel año tantas personas ilustres que los cordobeses lo llamaron «el año de los notables». Después de su muerte, en cambio, sus seguidores, los masarríes, sí lo pasaron mal: desde los últimos años de ʿAbdعبدSiervo de Allāh.Ver ficha al-RaḥmānالرحمنEl Compasivo: la misericordia de Allāh que abarca toda la creación.Ver ficha III fueron condenados en varias ocasiones.

Mil años de silencio

Durante siglos, de Ibn Masarraابن مسرةMístico cordobés (m. 931), retirado en la sierra; precursor de la mística andalusí.Ver ficha solo se sabía lo que contaban sus biógrafos y sus adversarios. En 1914, Miguel Asín PalaciosArabista español (1871-1944), editor de Ibn al-ʿArīf y estudioso de Ibn ʿArabī.Ver ficha le dedicó su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Abenmasarra y su escuela, donde lo presentaba como el fundador de la filosofía andalusí. Lo escribió sin haber leído ni una línea suya, y parte de sus conclusiones están hoy superadas.

La sorpresa llegó en 1972. El investigador Muḥammad Kamāl Ibrāhīm Ŷaʿfar (محمد كمال إبراهيم جعفر) anunció que había encontrado dos obras de Ibn Masarraابن مسرةMístico cordobés (m. 931), retirado en la sierra; precursor de la mística andalusí.Ver ficha en un manuscrito de la colección Chester Beatty, en Dublín. Las publicó en 1978.

Sus dos libros

El primero es la Risālat al-iʿtibārرسالة الاعتبار«Epístola de la interpretación» o «de la reflexión», de Ibn Masarra: leer el mundo como signo de Allāh.Ver ficha (رسالة الاعتبار), la «Epístola de la interpretación» o «de la reflexión». La palabra iʿtibārاعتبارReflexión que pasa de lo visible a lo que significa.Ver ficha (اعتبار) significa pasar de lo que se ve a lo que significa: mirar el mundo creado como un libro que habla de su Creador. Para Ibn Masarraابن مسرةMístico cordobés (m. 931), retirado en la sierra; precursor de la mística andalusí.Ver ficha, la contemplación atenta de la naturaleza y la revelación del Corán llevan al mismo sitio.

El segundo es el Kitāb jawāṣṣ al-ḥurūfكتاب خواص الحروف«Libro de los significados de las letras», de Ibn Masarra, sobre las letras sueltas del Corán.Ver ficha (كتاب خواص الحروف), el «Libro de los significados de las letras». Trata de las letras sueltas con que empiezan algunas suras del Corán, esas combinaciones misteriosas como الم (alif, lām, mīm).

Hoy contamos con la edición, traducción y estudio de las dos obras a cargo de Pilar Garrido Clemente, publicados por la editorial Almuzara.

Por qué importa

Con Ibn Masarraابن مسرةMístico cordobés (m. 931), retirado en la sierra; precursor de la mística andalusí.Ver ficha nace en al-Ándalus el primer movimiento místico que deja escuela. Después vendrán los grandes sufíes andalusíes: Ibn al-ʿArīfابن العريفMaestro sufí de Almería (1088-1141), autor de Maḥāsin al-maŷālis.Ver ficha (ابن العريف) en Almería, Ibn Barraŷānابن برجانMaestro sufí de Sevilla (m. 1141), comentarista del Corán y de los nombres de Allāh.Ver ficha (ابن برجان) en Sevilla y, sobre todo, Ibn ʿArabīابن عربيMístico nacido en Murcia (1165) y muerto en Damasco (1240), «el más grande de los maestros».Ver ficha (ابن عربي). En sus Revelaciones de La Meca, el murciano lo llama

«uno de los más grandes entre los hombres de la Vía en conocimiento, estado y develación».

Un retirado en la sierra de Córdoba, con una celda medida a palmos en Medina, unos pocos amigos y dos libros que tardaron mil años en aparecer. No está mal para ser el primero.


Fichas de este artículo

Autores: Ibn Masarra · Ḏū l-Nūn al-Miṣrī · Sahl al-Tustarī · al-Ŷunayd · Ibn al-ʿArīf · Ibn Barraŷān · Ibn ʿArabī · Miguel Asín Palacios

Obras: Risālat al-iʿtibār · Kitāb jawāṣṣ al-ḥurūf · al-Futūḥāt al-makkiyya

Términos: ṣuḥba · iʿtibār

Fuentes

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