Las letras sueltas del Corán

Veintinueve suras del Corán empiezan de una forma muy extraña: con unas letras sueltas que no forman ninguna palabra. Se recitan una a una, por su nombre, y desde hace catorce siglos nadie sabe con certeza qué significan.

Unas letras que no dicen nada… en apariencia

Abramos el Corán por la segunda sura, al-Baqara. Después de la fórmula «En el nombre de Allāh», el primer versículo no es una frase, sino tres letras: الم. No se leen como una palabra, sino deletreadas: alif, lām, mīm.

Los sabios musulmanes las llaman al-ḥurūf al-muqaṭṭaʿaالحروف المقطعةLas «letras sueltas» que abren 29 suras del Corán.Ver ficha (الحروف المقطعة), «las letras sueltas», o también fawātiḥ al-suwarالحروف المقطعةLas «letras sueltas» que abren 29 suras del Corán.Ver ficha (فواتح السور), «las aperturas de las suras».

Los datos

Aparecen al principio de 29 suras. En total son 14 letras distintas, exactamente la mitad del alfabeto árabe, combinadas de 14 maneras diferentes:

Letras Se lee Suras
الم alif, lām, mīm 2, 3, 29, 30, 31 y 32
المص alif, lām, mīm, ṣād 7
الر alif, lām, rā 10, 11, 12, 14 y 15
المر alif, lām, mīm, rā 13
كهيعص kāf, hā, yā, ʿayn, ṣād 19
طه ṭā, hā 20
طسم ṭā, sīn, mīm 26 y 28
طس ṭā, sīn 27
يس yā, sīn 36
ص ṣād 38
حم ḥā, mīm 40, 41, 43, 44, 45 y 46
حم عسق ḥā, mīm · ʿayn, sīn, qāf 42
ق qāf 50
ن nūn 68

Las más frecuentes son alif, lām, mīm y ḥā, mīm. Las siete suras seguidas que empiezan por حم, de la 40 a la 46, forman incluso una pequeña familia, conocida como las ḥawāmīmالحواميمLas siete suras seguidas que empiezan por ḥā, mīm (de la 40 a la 46).Ver ficha (الحواميم).

Algunas de estas letras acabaron dando nombre a su sura: Ṭā Hā (طه), Yā Sīn (يس), Ṣād (ص) y Qāf (ق). La sura 68 se llama al-Qalam, «el cálamo», pero a veces también Nūn. Y Yāsīn o Ṭāha se han convertido además en nombres de persona.

«El secreto de Allāh en el Corán»

La respuesta más antigua a la pregunta de qué significan es reconocer que no se sabe. Se atribuye al califa Abū Bakrأبو بكرCompañero del Profeta y primer califa (m. 634).Ver ficha (أبو بكر) esta frase:

«En cada libro, Allāh tiene un secreto, y su secreto en el Corán está en el comienzo de las suras.»

La atribución no es segura, pero la idea fue muy aceptada: estas letras serían de los pasajes que el propio Corán llama mutašābihātمتشابهاتPasajes del Corán de sentido oscuro, que solo Allāh conoce.Ver ficha (متشابهات), aquellos cuyo sentido solo Allāh conoce (3:7). De ahí la fórmula con que muchos comentaristas cierran la cuestión: Allāhu aʿlam, «Allāh sabe más».

Lo que se ha propuesto

Aun así, nadie ha resistido la tentación de buscarles sentido. El gran comentarista al-ṬabarīالطبريHistoriador y comentarista del Corán (m. 923), autor de un gran tafsīr.Ver ficha (الطبري), en el siglo X, ya recogía muchas opiniones. Siglos después, Faḫr al-Dīn al-Rāzīفخر الدين الرازيTeólogo y comentarista persa (m. 1210), autor de Mafātīḥ al-gayb.Ver ficha (فخر الدين الرازي) llegó a reunir una veintena. Las principales son estas:

  • Abreviaturas de nombres de Allāh. Es la lectura atribuida a Ibn ʿAbbāsابن عباسPrimo del Profeta (m. h. 687), padre de la exégesis coránica.Ver ficha (ابن عباس), primo del Profeta: cada letra sería la inicial de un nombre o atributo divino. Así, el alif de الم vendría de AllāhاللهEl cumplimiento de las cosas.Ver ficha.
  • Nombres de las suras. Serían sencillamente el título que Allāh dio a cada sura, como muestran Ṭā Hā o Yā Sīn.
  • Juramentos. Allāh juraría por las letras, igual que en otros pasajes jura por el sol, la luna o el alba.
  • Un desafío. El mensaje vendría a ser: «este Corán que no sois capaces de imitar está hecho con las mismas letras que usáis vosotros».
  • Números. Cada letra árabe tiene un valor numérico en el sistema abŷadأبجدOrden antiguo del alfabeto árabe, en el que cada letra tiene un valor numérico.Ver ficha, y hubo quien quiso sacar de ellas cálculos y fechas. Ibn ʿAbbāsابن عباسPrimo del Profeta (m. h. 687), padre de la exégesis coránica.Ver ficha, según algunas fuentes, rechazaba ya este camino.

En tiempos modernos, los orientalistas europeos han añadido sus propias hipótesis, desde marcas de los primeros copistas hasta recursos de ritmo y de rima. Ninguna ha convencido a todos.

La lectura de los sufíes

Para los místicos, en cambio, el misterio no es un problema, sino una puerta. Si las letras son un secreto de Allāh, guardan un saber que no se alcanza con la razón, sino con la experiencia interior.

Aquí aparece un andalusí. Ibn Masarraابن مسرةMístico cordobés (m. 931), retirado en la sierra; precursor de la mística andalusí.Ver ficha (ابن مسرة), el retirado de la sierra de Córdoba, dedicó un libro entero a estas letras, el Kitāb jawāṣṣ al-ḥurūfكتاب خواص الحروف«Libro de los significados de las letras», de Ibn Masarra, sobre las letras sueltas del Corán.Ver ficha (كتاب خواص الحروف), el «Libro de los significados de las letras». Para escribirlo se apoyó en la enseñanza de Sahl al-Tustarīسهل التستريSufí persa (m. 896), autor de un célebre comentario místico del Corán.Ver ficha (سهل التستري) y de Ḏū l-Nūn al-Miṣrīذو النون المصريSufí egipcio (m. 861), uno de los grandes maestros de los primeros tiempos.Ver ficha (ذو النون المصري), famosos en Oriente por su «ciencia de las letras». El libro estuvo perdido mil años, hasta que apareció en 1972 en un manuscrito de Dublín.

Tres siglos después, el murciano Ibn ʿArabīابن عربيMístico nacido en Murcia (1165) y muerto en Damasco (1240), «el más grande de los maestros».Ver ficha (ابن عربي) volvió sobre ellas en sus Revelaciones de La Meca. Para él, las letras forman todo un mundo, con sus propias jerarquías, y cada una es un secreto que se abre a quien está preparado para recibirlo.

Un misterio que sigue abierto

Catorce siglos después, las letras siguen ahí, al principio de las suras, recitadas con el mismo cuidado que el resto del texto. Quizá esa sea su lección más clara: que en el corazón del libro hay algo que no se deja reducir a una explicación. Y que, como decían los antiguos, Allāh sabe más.


Fuentes

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