Nació en Murcia, se formó en Sevilla, escribió un libro en Almería y murió en Damasco convertido en «el más grande de los maestros». Pocos andalusíes han llegado tan lejos, en el mapa y en el pensamiento, como Ibn ʿArabīابن عربيMístico nacido en Murcia (1165) y muerto en Damasco (1240), «el más grande de los maestros».Ver ficha.
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Un murciano de buena familia
Muḥyī l-Dīn ibn ʿArabīابن عربيMístico nacido en Murcia (1165) y muerto en Damasco (1240), «el más grande de los maestros».Ver ficha (محيي الدين ابن عربي) nació en Murcia el 28 de julio de 1165, en el mes de ramadán del año 560 de la hégira. Su familia era acomodada y estaba bien relacionada con el poder. Cuando él tenía unos siete años, se trasladaron a Sevilla, y allí pasó buena parte de su juventud.
No parecía destinado a la mística. Se educó como un joven de su clase, con las ciencias religiosas, la lengua y algo de vida mundana. Pero en la adolescencia vivió una experiencia interior que le cambió el rumbo, y desde entonces buscó a los maestros de la vía sufí.
El joven y el filósofo
De aquellos años procede una de las escenas más famosas de la historia de al-Ándalus. En Córdoba, el gran filósofo Averroesابن رشدFilósofo y cadí cordobés (m. 1198), gran comentarista de Aristóteles.Ver ficha, Ibn Rušdابن رشدFilósofo y cadí cordobés (m. 1198), gran comentarista de Aristóteles.Ver ficha (ابن رشد), amigo de su padre, quiso conocer a aquel muchacho del que se hablaban maravillas. Según cuenta el propio Ibn ʿArabīابن عربيMístico nacido en Murcia (1165) y muerto en Damasco (1240), «el más grande de los maestros».Ver ficha, el filósofo le preguntó si lo que se alcanza por la iluminación coincide con lo que se alcanza por la razón. El joven respondió con un «sí» y un «no», y Averroesابن رشدFilósofo y cadí cordobés (m. 1198), gran comentarista de Aristóteles.Ver ficha palideció.
La anécdota la cuenta él, así que no hay que tomarla al pie de la letra. Pero resume bien el encuentro entre dos caminos: el del razonamiento y el de la experiencia directa.
Maestros, y también maestras
Ibn ʿArabīابن عربيMístico nacido en Murcia (1165) y muerto en Damasco (1240), «el más grande de los maestros».Ver ficha recordó con cariño a sus maestros andalusíes en un libro, Rūḥ al-qudsروح القدس«El espíritu de santidad», donde Ibn ʿArabī recuerda a sus maestros andalusíes.Ver ficha (روح القدس), «El espíritu de santidad». Entre ellos hay mujeres, algo poco habitual en la época. La más conocida es Fāṭima de CórdobaفاطمةAnciana sufí de Sevilla, maestra de Ibn ʿArabī.Ver ficha, una anciana a la que sirvió durante años y de la que decía que, al verla, parecía una muchacha joven.
Once días en Almería
En el ramadán del año 595, es decir, en 1199, Ibn ʿArabīابن عربيMístico nacido en Murcia (1165) y muerto en Damasco (1240), «el más grande de los maestros».Ver ficha estaba en Almería. Allí escribió Mawāqiʿ al-nuŷūmمواقع النجوم«Las posiciones de las estrellas», escrita por Ibn ʿArabī en Almería en 1199.Ver ficha (مواقع النجوم), «Las posiciones de las estrellas», para su discípulo Badr al-Ḥabašī. Según la tradición, lo terminó en solo once días. El libro trata de las tres etapas de la vida religiosa: la sumisión, la fe y la excelencia en el obrar.
Es un dato que suele pasar desapercibido, y que nos hace mucha ilusión: una de sus obras nació en nuestra tierra, medio siglo después de la muerte de Ibn al-ʿArīfابن العريفMaestro sufí de Almería (1088-1141), autor de Maḥāsin al-maŷālis.Ver ficha (ابن العريف), el gran maestro sufí de Almería.
El viaje sin vuelta
Poco después, una visión le empujó a dejar al-Ándalus, y ya no volvió. En 1201 llegó a La Meca, donde empezó su obra más extensa, al-Futūḥāt al-makkiyyaالفتوحات المكية«Las revelaciones de La Meca», la obra más extensa de Ibn ʿArabī.Ver ficha (الفتوحات المكية), «Las revelaciones de La Meca», con 560 capítulos. Allí conoció también a Niẓām (نظام), una joven sabia que le inspiró los poemas de amor de Turŷumān al-ašwāqترجمان الأشواق«El intérprete de los deseos», poemas de amor de Ibn ʿArabī.Ver ficha (ترجمان الأشواق), «El intérprete de los deseos». Cuando le acusaron de escribir versos profanos, él mismo los comentó para explicar su sentido espiritual.
De ese libro son unos versos que se citan muchísimo. En una traducción libre dicen así:
Mi corazón se ha vuelto capaz de toda forma: pradera para las gacelas, convento para los monjes, templo para los ídolos, la Kaaba del peregrino, las tablas de la Torá y el libro del Corán. Yo profeso la religión del amor, adondequiera que se dirijan sus caravanas.
Después viajó por Egipto, Anatolia, Iraq y Siria. En Konya conoció a Ṣadr al-Dīn al-Qūnawīصدر الدين القونويDiscípulo de Ibn ʿArabī en Konya (m. 1274), gran difusor de su obra.Ver ficha (صدر الدين القونوي), que sería su discípulo más importante y el gran difusor de su obra.
Damasco y los «Engarces»
Hacia 1223 se instaló en Damasco, donde pasó sus últimos años escribiendo y enseñando. En 1229 compuso Fuṣūṣ al-ḥikamفصوص الحكم«Los engarces de la sabiduría», libro breve y difícil de Ibn ʿArabī (1229).Ver ficha (فصوص الحكم), «Los engarces de la sabiduría», un libro breve y difícil en el que cada capítulo dedica a un profeta una forma de la sabiduría divina. Murió en Damasco el 16 de noviembre de 1240, y su tumba, en el barrio de al-Ṣāliḥiyya (الصالحية), sigue siendo hoy un lugar de visita.
Lo que dejó
Sus seguidores le llamaron al-ŠayjشيخEl maestro que guía en el camino sufí.Ver ficha al-Akbar (الشيخ الأكبر), «el más grande de los maestros». A su pensamiento se le asocia la idea de la waḥdat al-wuŷūdوحدة الوجودLa «unidad del ser», idea asociada al pensamiento de Ibn ʿArabī.Ver ficha (وحدة الوجود), la «unidad del ser»: solo Allāh es de verdad, y todo lo demás existe por Él y le refleja. La expresión, sin embargo, no es suya, sino de autores posteriores.
No todos le admiraron. Algunos sabios, como Ibn Taymiyyaابن تيميةTeólogo de Damasco (m. 1328), crítico severo de Ibn ʿArabī.Ver ficha (ابن تيمية), le acusaron de confundir a Allāh con el mundo, y hubo quien prohibió leer sus libros. Para otros, en cambio, fue la cumbre de la mística islámica, y su influencia llegó de Marruecos a Indonesia.
En España, quien más hizo por darlo a conocer fue el arabista Miguel Asín PalaciosArabista español (1871-1944), editor de Ibn al-ʿArīf y estudioso de Ibn ʿArabī.Ver ficha, que le dedicó en 1931 El IslamإسلامSumisión o entrega a Allāh; nombre de la religión.Ver ficha cristianizado. Hoy Murcia le recuerda como uno de sus hijos más ilustres. Y Almería, aunque sea por once días, también puede reclamar un pedacito de él.
Fichas de este artículo
Autores: Ibn al-ʿArīf · Ibn ʿArabī · Averroes · Fāṭima de Córdoba · Ṣadr al-Dīn al-Qūnawī · Ibn Taymiyya · Miguel Asín Palacios
Obras: Mawāqiʿ al-nuŷūm · al-Futūḥāt al-makkiyya · Turŷumān al-ašwāq · Fuṣūṣ al-ḥikam · Rūḥ al-quds
Términos: waḥdat al-wuŷūd
Fuentes
- Ibn al-ʿArabī, Encyclopaedia Britannica.
- Mawāqiʿ al-nujūm, Muhyiddin Ibn ʿArabi Society.
- El Islam cristianizado, Miguel Asín Palacios, 1931.